Área de Derecho Social de DOMINGO MONFORTE Abogados Asociados
Venimos realizando un seguimiento permanente del criterio para la determinación de la incapacidad y grado y nos ha parecido interesante comentar la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura de 12 de septiembre de 2025. Ésta resalta la complejidad de evaluar la capacidad laboral de los trabajadores autónomos que padecen enfermedades graves como la obesidad mórbida. La resolución es crucial para entender cómo el Tribunal aborda el impacto de la obesidad mórbida, junto con otros trastornos asociados, como la depresión, en la capacidad de un trabajador para desempeñar su actividad profesional.
En este caso, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) rechazó la solicitud de incapacidad permanente argumentando que, al ser autónomo, el trabajador podría valerse de la contratación de empleados para realizar las tareas más exigentes físicamente. Sin embargo, el Tribunal desestima este argumento, considerando que el impacto de las dolencias en la salud del trabajador va más allá de la simple externalización de tareas y que la afectación global de la enfermedad debe ser tomada en cuenta para determinar la incapacidad.
La obesidad mórbida no solo limita la capacidad física del trabajador, sino que también tiene un impacto significativo en su bienestar psicológico, lo que agrava aún más la situación. El fallo pone de manifiesto que, en casos de patologías graves, la evaluación de la capacidad laboral debe tener en cuenta todos los aspectos de la salud del trabajador, considerando no solo la posibilidad de delegar tareas, sino el riesgo que supone continuar con la actividad en esas condiciones.
Este caso es fundamental para comprender cómo la ley y la jurisprudencia deben adaptarse a situaciones laborales complejas, donde la salud del trabajador impide el desempeño de su labor y subraya la necesidad de una valoración exhaustiva y holística en la determinación de la incapacidad permanente.
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