Área de Responsabilidad Civil de DOMINGO MONFORTE Abogados Asociados
La Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) de 14 de octubre de 2025 ha reconocido el derecho de una acróbata a recibir una indemnización por un accidente laboral ocurrido durante su participación en un espectáculo en un complejo de ocio de Oropesa del Mar. La trabajadora sufrió diversas fracturas tras caer desde una altura de unos dos metros, debido a la rotura de un cable de acero galvanizado mientras realizaba una actuación en cintas aéreas, también conocidas como «straps».
El fallo pone de manifiesto un aspecto importante: que, aunque el trabajo en espectáculos acrobáticos implica inherentemente un riesgo elevado, no por ello se debe asumir un plus de peligrosidad sin garantizar las medidas de seguridad adecuadas. El TSJCV destaca que, aunque la actividad es de alto riesgo, la responsabilidad de garantizar la seguridad recae en la empresa, que debe proveer todos los medios necesarios para evitar accidentes, más allá de las actividades inherentes a la acrobacia misma.
El tribunal concluye que la empresa incumplió sus obligaciones de seguridad al no implementar los medios necesarios para evitar la rotura del cable, lo que derivó en un accidente con graves consecuencias para la trabajadora. Además, resalta que el informe de investigación interna promovido por la propia empresa evidenció defectos que, de haberse corregido, habrían reducido o evitado el accidente. El informe proponía medidas correctoras que incluían la instalación de un motor con dos tambores para garantizar mayor seguridad en los cables y la contratación de un experto en rigging (El rigging es el proceso técnico que consiste en preparar y asegurar los equipos de suspensión y estructuras utilizadas en espectáculos acrobáticos, como las cintas aéreas, garantizando su seguridad y estabilidad durante las actuaciones) para comprobar la calidad de los materiales.
La conclusión de la sentencia es clara y determinante: no se puede exigir a la trabajadora demostrar que el accidente fue causado por factores fuera de su control, sino que la responsabilidad recae sobre la empresa por no haber previsto adecuadamente los riesgos. Esto refuerza la idea de que, aunque las actividades de alto riesgo son inherentes a ciertas profesiones, las empresas deben proporcionar las garantías necesarias para minimizar los peligros y proteger a sus trabajadores.
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